Publicado el mayo 21, 2024

Contrario a la creencia popular, el dolor de rodilla en una e-bike no se debe al esfuerzo, sino a desajustes biomecánicos causados por el propio diseño del motor.

  • El «Factor Q» (anchura de las bielas) de las e-bikes es mayor, forzando una alineación de rodilla antinatural que debe ser compensada.
  • Pedalear con cadencias bajas y alta asistencia genera picos de torsión que sobrecargan directamente la articulación de la rodilla.

Recomendación: La solución clínica pasa por ajustar la posición de las calas, acortar las bielas y priorizar una cadencia alta (80-90 rpm) para proteger tus articulaciones y disfrutar realmente de la asistencia.

Creías que tu nueva e-bike sería la panacea para tus rodillas, la forma de seguir disfrutando del ciclismo sin las molestias de antes. Sin embargo, después de varias salidas, ha aparecido un dolor nuevo, punzante y frustrante, localizado precisamente en la articulación que querías proteger. No estás solo. Muchos ciclistas experimentan esta paradójica situación, culpando a su técnica o a la mala suerte.

El consejo habitual se limita a ajustar la altura del sillín o a usar un nivel de asistencia menor, soluciones que a menudo se quedan cortas. Estas recomendaciones ignoran una verdad fundamental: una bicicleta eléctrica no es una bicicleta convencional con un motor añadido. Es una máquina con una geometría y unas fuerzas de pedaleo distintas que exigen un enfoque biomecánico específico. El problema no reside en el motor, sino en cómo nuestro cuerpo interactúa con la estructura que lo alberga.

Pero, ¿y si la clave no estuviera en pedalear con menos fuerza, sino en entender la cinemática que impone tu e-bike? La verdadera causa de tu dolor podría estar en un concepto técnico que la mayoría de ciclistas desconoce: el Factor Q. Este, junto a una cadencia inadecuada, crea un cóctel biomecánico perjudicial para tus rodillas. Este artículo no te dará remedios genéricos; te proporcionará un diagnóstico clínico y soluciones precisas para ajustar tu máquina a tu cuerpo, y no al revés.

A lo largo de las siguientes secciones, desglosaremos cada uno de los factores biomecánicos que influyen en el dolor de rodilla al usar una e-bike. Analizaremos desde la altura del sillín y la cadencia de pedaleo hasta los componentes específicos como las bielas y los sensores del sistema de asistencia, ofreciendo una guía clara para que puedas volver a pedalear sin dolor.

El error de llevar el sillín bajo «porque el motor empuja»: impacto en los meniscos

Uno de los errores más comunes entre los nuevos usuarios de e-bikes es bajar el sillín con la falsa sensación de seguridad de «ir más cerca del suelo» o bajo la premisa de que «como el motor ayuda, no necesito la extensión completa de la pierna». Desde una perspectiva clínica, este es uno de los ajustes más lesivos para la rodilla. Un sillín bajo provoca una hiperflexión de la rodilla en el punto más alto del pedaleo, lo que aumenta drásticamente la presión sobre la rótula contra el fémur y comprime los meniscos.

Esta posición de pedaleo «encogida» genera un estrés mecánico continuo en la articulación femoropatelar, la causa principal del dolor anterior de rodilla, también conocido como condromalacia rotuliana. El motor puede estar haciendo el trabajo de propulsión, pero la cinemática articular incorrecta sigue generando microtraumatismos en cada pedalada. De hecho, el dolor de rodilla es una de las patologías más prevalentes en el ciclismo; un estudio internacional sobre lesiones ciclistas observó que casi el 30% de los 275 ciclistas lesionados presentaban problemas de rodilla, muchos de ellos agravados por una mala biomecánica.

La altura correcta del sillín no es negociable, con o sin motor. La referencia clásica sigue siendo válida: sentado en el sillín, debes poder apoyar el talón en el pedal en su posición más baja con la pierna completamente estirada, sin que la cadera bascule. Esto asegura que durante el pedaleo normal (con la parte delantera del pie), la rodilla mantenga un ángulo de flexión óptimo de entre 25 y 35 grados, minimizando las fuerzas de cizalla y compresión.

Plan de acción para el ajuste de la altura del sillín

  1. Verificación inicial: Sentado en la bici, apoya el talón en el pedal en su punto más bajo. La pierna debe quedar completamente estirada. Este es tu punto de partida.
  2. Ajuste fino según el dolor: Si experimentas dolor en la parte delantera de la rodilla, prueba a subir el sillín en incrementos de 2-3 mm. Si el dolor es en la parte trasera, bájalo ligeramente.
  3. Control de la cadencia: Asegúrate de que este ajuste te permita mantener una cadencia de pedaleo fluida, idealmente entre 80-90 rpm. Una altura incorrecta dificulta la agilidad.
  4. Evaluar la necesidad de una tija telescópica: Si haces ciclismo urbano con paradas constantes, considera instalar una tija telescópica. Te permite usar la altura óptima al pedalear y bajar el sillín al detenerte para mayor seguridad.
  5. Consulta profesional: Si el dolor persiste tras los ajustes, es el momento de invertir en un estudio biomecánico profesional para un análisis preciso.

Ignorar la altura correcta del sillín por la comodidad que ofrece el motor es un pasaporte directo a la lesión crónica. La asistencia eléctrica debe ser una ayuda a la propulsión, no una excusa para adoptar una postura lesiva.

Pedalear a 40 rpm triturando la cadena o a 80 rpm salvando tus rodillas: la elección médica

La asistencia de una e-bike invita a una trampa muy común: usar desarrollos muy largos (piñones pequeños) y pedalear a una cadencia muy baja, dejando que el motor haga todo el trabajo. Pedalear a 40-50 revoluciones por minuto (rpm) con un nivel de asistencia alto no solo es ineficiente y «tritura» la transmisión, sino que aplica picos de fuerza (torque) directamente sobre la articulación de la rodilla en cada empuje del pedal. Es el equivalente a subir escaleras de dos en dos cargando una mochila pesada: factible, pero con un alto coste articular a largo plazo.

Desde el punto de vista biomecánico, una cadencia alta y fluida (entre 80 y 90 rpm) es la estrategia de protección articular por excelencia. Al aumentar la velocidad de giro, la fuerza necesaria en cada pedalada disminuye drásticamente. El trabajo se distribuye de manera más uniforme a lo largo del ciclo de pedaleo, transformando los picos de fuerza lesivos en un impulso constante y suave. El sistema cardiovascular trabaja más, pero las articulaciones y los músculos sufren mucho menos estrés.

Vista lateral de ciclista mostrando técnica de pedaleo con cadencia alta en e-bike

Como muestra la imagen, una cadencia óptima implica un movimiento circular y ágil, no un empuje forzado hacia abajo. En una e-bike, esto significa aprender a usar el cambio de marchas de forma activa, igual que en una bicicleta convencional. Debes anticiparte a las pendientes y reducir de marcha para mantener siempre esa agilidad en las piernas, permitiendo que el motor te asista en la velocidad, no en la fuerza bruta. Esto no solo protege tus rodillas, sino que también optimiza el consumo de la batería.

En resumen, la elección es clara: puedes usar la e-bike como una moto de pedales, forzando tus rodillas con cada pedalada, o puedes usarla como una herramienta para mantener una cadencia saludable y eficiente, protegiendo tu salud articular mientras disfrutas de la velocidad y la distancia.

Motores anchos y caderas estrechas: cómo compensar la postura con las calas

Aquí entramos en el corazón del problema específico de las e-bikes y el que la mayoría de usuarios y mecánicos pasan por alto: el Factor Q. Este término se refiere a la distancia horizontal que hay entre los puntos de anclaje de los pedales en las bielas. En las bicicletas convencionales, esta medida es relativamente estrecha, pero en las e-bikes con motor central, la necesidad de alojar el motor obliga a que el Factor Q sea significativamente más ancho.

Esta anchura extra fuerza a que nuestros pies pedaleen más separados de lo que sería nuestra alineación natural cadera-rodilla-tobillo. Para una persona con una pelvis ancha, esto puede no ser un problema. Pero para la mayoría de ciclistas, especialmente aquellos con caderas más estrechas, este aumento del Factor Q provoca una desalineación: las rodillas tienden a colapsar hacia dentro para compensar, generando una tensión anómala en los ligamentos laterales (interno y externo) y en la banda iliotibial. Este es un culpable frecuente del dolor en la cara externa o interna de la rodilla, un problema que, según la Real Federación Española de Ciclismo, es uno de los más comunes en ciclistas con pedales automáticos.

La solución a este problema inducido por el hardware pasa por un ajuste minucioso de las calas de los pedales automáticos. Las calas no solo determinan la posición adelante-atrás del pie, sino también su posición lateral y su rotación. Moviendo las calas hacia el interior de la zapatilla (hacia el arco del pie), conseguimos que la zapatilla y, por tanto, el pie, se sitúe más hacia el exterior, contrarrestando eficazmente el aumento del Factor Q y realineando la pierna.

Este cuadro, basado en datos de estudios biomecánicos, ilustra la diferencia y la necesidad de ajuste. Como se puede ver en un análisis biomecánico sobre el ciclismo, la variación de medidas es significativa.

Factor Q y Ajustes Recomendados
Parámetro Medida estándar Recomendación
Factor Q bicicletas convencionales 150 mm Ajustar calas según anatomía
Factor Q e-bikes con motor central 170-185 mm Compensar con la posición lateral de las calas
Ángulo natural del pie Variable individual Replicar en las calas para evitar torsión de rodilla

Ajustar las calas es una tarea de precisión milimétrica. Un pequeño cambio puede tener un gran impacto. Si no te sientes seguro, este es uno de los ajustes donde la intervención de un biomecánico profesional marca la diferencia entre el dolor crónico y el confort absoluto.

Aliviar la carga lumbar en rutas largas gracias a la potencia ajustable

El dolor de rodilla no siempre se origina en la propia rodilla. Desde una perspectiva clínica, el cuerpo funciona como una cadena cinética, donde la disfunción en una articulación puede ser la consecuencia de un problema en otra. La rodilla, situada entre la pelvis y el pie, es especialmente vulnerable a las compensaciones posturales. Una postura demasiado agresiva o «racing», con el manillar muy bajo y alejado, puede provocar una anteversión pélvica excesiva que, a su vez, altera la mecánica de pedaleo y sobrecarga la rodilla.

En rutas largas con e-bike, donde es fácil mantener velocidades elevadas durante más tiempo, una mala postura del tronco se traduce en una fatiga acumulada en la zona lumbar. Para evitar este dolor de espalda, muchos ciclistas empiezan a cambiar de posición, se deslizan en el sillín o rotan la pelvis de forma inconsciente, lo que inevitablemente desestabiliza la base del pedaleo y afecta negativamente a la alineación de la rodilla. La conexión biomecánica entre la rodilla y la pelvis es directa; tal y como destacan expertos en biomecánica, la rodilla se ve muy condicionada por el estado de la pelvis y los pies.

Posición ergonómica del ciclista en e-bike mostrando alineación correcta de espalda y rodillas

Aquí es donde una potencia de manillar ajustable o de un ángulo más elevado juega un papel crucial. Elevar ligeramente el manillar permite adoptar una postura más erguida y relajada, reduciendo la tensión en la zona lumbar y los hombros. Esta posición más confortable estabiliza la pelvis sobre el sillín, lo que a su vez garantiza un patrón de movimiento de la rodilla mucho más consistente y menos lesivo. En una e-bike, donde la aerodinámica no es tan crítica como en la competición, priorizar el confort postural es una inversión directa en la salud articular a largo plazo.

Modificar la altura o la longitud de la potencia es un ajuste relativamente sencillo y económico que puede transformar por completo tu experiencia en rutas largas, eliminando no solo el dolor de espalda, sino también una de las causas indirectas de tu dolor de rodilla.

Bielas de 165mm en e-MTB: por qué las bielas cortas mejoran la cadencia y evitan golpes

Otro componente a menudo ignorado y que tiene un impacto biomecánico directo en la rodilla es la longitud de las bielas. Tradicionalmente, la longitud de la biela se ha asociado a la altura del ciclista, pero en el contexto de las e-bikes (especialmente en e-MTB) y de la protección articular, optar por bielas más cortas (como las de 165 mm o incluso 160 mm) ofrece ventajas clínicas significativas.

Una biela más corta reduce el radio del círculo que describe el pedal. Esto tiene dos efectos inmediatos y beneficiosos para la rodilla. Primero, disminuye el rango de flexión y extensión de la articulación en cada pedalada. El ángulo de flexión máxima en la parte superior del recorrido es menor, y la extensión en la parte inferior es menos pronunciada. Para rodillas con patologías previas o con un rango de movimiento limitado, esta reducción del estrés en los extremos del arco de movimiento es un alivio inmenso. Segundo, como señalan los expertos en biomecánica, facilita el mantenimiento de una cadencia de pedaleo más alta. Como afirma el equipo de MTB Pro en su análisis sobre biomecánica:

Cuanto más cortas, más sencillo resulta mantener una cadencia alta y conseguir una aceleración más inmediata.

– Expertos MTB Pro, MTB Pro – Biomecánica

En el e-MTB, hay una ventaja adicional: una mayor distancia libre al suelo. Las bielas más cortas reducen la probabilidad de golpear el pedal contra rocas, raíces u otros obstáculos en zonas técnicas, un evento que no solo puede causar una caída, sino también un movimiento brusco y lesivo para el tobillo y la rodilla. Para elegir la longitud adecuada, puedes seguir unas pautas generales, aunque la sensación personal es clave:

  • Considera bielas de 170 mm si mides menos de 1,75 m, y de 165 mm si mides menos de 1,70 m o tienes problemas de rodilla.
  • En terrenos muy técnicos de e-MTB, las bielas de 165 mm son casi un estándar para mejorar la agilidad y evitar golpes.
  • Antes de comprar, asegúrate de la compatibilidad de las bielas con el eje de tu motor específico (Bosch, Shimano, Brose, etc.).

Acortar las bielas puede parecer un cambio menor, pero su efecto combinado en la reducción del rango de movimiento articular y la facilitación de una cadencia alta lo convierte en una de las modificaciones más inteligentes para proteger tus rodillas a largo plazo.

Sensor de par o de cadencia: cuál elegir si tienes problemas de rodilla

No todos los sistemas de asistencia al pedaleo (PAS) son iguales, y la tecnología que utiliza tu e-bike para detectar el pedaleo tiene una influencia directa en la salud de tus rodillas. Existen dos tipos principales de sensores: el sensor de cadencia y el sensor de par (o torque). Desde una perspectiva clínica, la diferencia entre ambos es abismal, especialmente para alguien con sensibilidad articular.

Un sensor de cadencia funciona como un simple interruptor on/off. En cuanto detecta que los pedales están girando, le ordena al motor que entregue un nivel de potencia predefinido (según el modo de asistencia que hayas seleccionado). No tiene en cuenta la fuerza que estás aplicando. Esto puede generar una entrega de potencia brusca y poco natural, especialmente al iniciar la marcha o a bajas velocidades, provocando tirones que la rodilla debe absorber.

Por el contrario, un sensor de par es mucho más sofisticado. Mide la fuerza real que estás ejerciendo sobre los pedales en cada instante y le ordena al motor que entregue una asistencia proporcional a esa fuerza. El resultado es una sensación de pedaleo increíblemente natural y fluida, como si tuvieras «superpiernas». El motor amplifica tu esfuerzo, no lo reemplaza. Para una rodilla con problemas, esta tecnología es inmensamente superior porque te permite un control absoluto sobre la carga que soporta la articulación. Puedes pedalear suavemente y recibir una ayuda suave, o apretar con más fuerza en una rampa y recibir más asistencia, pero siempre de forma intuitiva y controlada.

Si tienes problemas de rodilla o estás pensando en comprar una e-bike, la elección es clara: prioriza siempre un modelo con sensor de par. Aunque suelen ser más caros, la inversión se justifica plenamente en términos de protección articular, control y calidad de la experiencia de pedaleo. Si el dolor persiste a pesar de tener una buena bicicleta y haber realizado ajustes, la recomendación final es siempre acudir a un profesional. De hecho, en España, oscila entre 80 y 200€ el precio de un estudio biomecánico profesional, una inversión que puede resolver problemas crónicos de forma definitiva.

Elegir una e-bike con sensor de par es una de las decisiones más importantes que puedes tomar para garantizar una simbiosis saludable entre tu cuerpo y la máquina, convirtiendo la asistencia en una verdadera aliada de tus rodillas.

Poner el pie plano en el suelo: la ventaja de bajar el sillín en cada semáforo rojo

Hemos establecido que llevar el sillín a la altura correcta para pedalear es innegociable. Sin embargo, esto crea un problema práctico, sobre todo en el ciclismo urbano: al detenerte en un semáforo o un cruce, no llegas a apoyar el pie plano en el suelo con comodidad. La reacción instintiva es echarse hacia un lado, desestabilizando la pelvis y forzando la rodilla de la pierna de apoyo, o intentar bajarse y subirse del sillín en marcha, movimientos que pueden ser torpes y lesivos.

Este dilema entre la altura óptima para pedalear y la altura segura para detenerse tiene una solución tecnológica elegante y cada vez más popular: la tija de sillín telescópica (o «dropper post»). Este componente, originario del mountain bike, permite bajar y subir el sillín instantáneamente con solo pulsar una palanca en el manillar.

La ventaja clínica es doble. Por un lado, te permite pedalear el 100% del tiempo con la altura biomecánicamente perfecta, garantizando la máxima eficiencia y protección para tus rodillas. Por otro lado, al acercarte a una parada, puedes bajar el sillín por completo. Esto te permite apoyar ambos pies firmemente en el suelo, manteniendo el equilibrio, una postura estable y eliminando cualquier tensión en la espalda baja o las rodillas. Al reanudar la marcha, con otro clic, el sillín vuelve a su posición exacta de pedaleo.

Para el ciclista que utiliza la e-bike como medio de transporte diario, con docenas de paradas y arranques en cada trayecto, una tija telescópica no es un lujo, sino una herramienta ergonómica fundamental. Elimina una fuente constante de micro-estrés y movimientos incómodos, haciendo que la experiencia sea mucho más segura, fluida y, en última instancia, saludable para tus articulaciones. Es la pieza que resuelve la aparente contradicción entre una biomecánica de pedaleo eficiente y la seguridad en las detenciones.

Considerar la instalación de una tija telescópica es pensar en la ergonomía del ciclo completo de uso de la bicicleta, no solo en el acto de pedalear. Es una inversión directa en confort y prevención de lesiones a largo plazo.

Puntos clave a recordar

  • El dolor de rodilla en e-bike se debe más a la geometría (Factor Q ancho) y a una mala técnica (baja cadencia) que al esfuerzo.
  • Una cadencia alta (80-90 rpm) es la estrategia más efectiva para reducir la carga de torsión en la articulación de la rodilla.
  • Ajustes en componentes como la longitud de las bielas (más cortas) y la posición de las calas son cruciales para compensar la anchura de los motores de e-bike.

¿Cómo influye el sistema PAS en tu fatiga durante trayectos diarios de más de 20 km?

Podría parecer que usar un nivel alto de asistencia en el sistema PAS debería reducir la fatiga en trayectos largos, pero la realidad es más compleja y está íntimamente ligada a la salud de tus rodillas. Una dependencia excesiva de la asistencia, combinada con una baja cadencia, no solo estresa las articulaciones, sino que también promueve un patrón de esfuerzo muscular ineficiente que puede aumentar un tipo específico de fatiga.

Cuando pedaleas con una cadencia baja y el motor empuja con fuerza, tus músculos trabajan en picos de contracción intensos pero breves, seguidos de momentos de casi nula actividad. Este patrón de «fuerza-relajación» es metabólicamente costoso y genera más fatiga muscular localizada que un esfuerzo aeróbico constante y suave. Es la diferencia entre levantar un peso muy pesado pocas veces y levantar un peso ligero muchas veces. Aunque el trabajo total sea similar, el segundo es mucho más sostenible.

Un sistema PAS bien utilizado, en cambio, te permite mantener esa cadencia óptima de 80-90 rpm de forma constante, incluso en repechos o con viento en contra. Esto mantiene tu esfuerzo en la zona aeróbica, un estado mucho más eficiente para el cuerpo en trayectos largos. El corazón y los pulmones trabajan de forma constante, la circulación es fluida y la producción de lactato en los músculos es mínima. El resultado es que puedes cubrir distancias de más de 20 km día tras día con una fatiga general mucho menor y, crucialmente, sin el desgaste articular asociado a los picos de fuerza. De hecho, el problema es tan común que se estima que el 65% de los ciclistas amateurs ha sufrido molestias de rodilla al menos una vez al año, a menudo por una mala gestión del esfuerzo.

En conclusión, el sistema PAS no es un botón para eliminar el esfuerzo, sino una herramienta para modularlo. Usarlo para mantener una cadencia alta y un esfuerzo constante es la clave para reducir la fatiga en rutas largas y, al mismo tiempo, proteger tus rodillas de forma definitiva. Si después de aplicar todos estos consejos el dolor persiste, el siguiente paso lógico es buscar un análisis profesional que se ajuste a tu anatomía única.

Preguntas frecuentes sobre dolor de rodilla y e-bikes

¿Es necesario cambiar las bielas en mi e-bike?

Algunas bicicletas permiten cambiar las bielas con herramientas básicas como una llave de vaso y un extractor, pero dada la especificidad de los motores y para garantizar un montaje seguro, es preferible acudir a un taller especializado. Ellos podrán aconsejarte sobre la longitud adecuada y asegurar la compatibilidad.

¿Qué hacer si el dolor persiste después de ajustes?

Si el dolor de rodilla continúa más de dos semanas después de haber realizado los ajustes biomecánicos básicos o si notas una inflamación aguda, es el momento de buscar ayuda profesional. Reserva un estudio biomecánico para un análisis detallado y considera visitar a un fisioterapeuta para que te paute ejercicios de fortalecimiento específicos para los músculos que estabilizan la rodilla.

¿Los pedales automáticos pueden causar dolor?

Sí, definitivamente. Unos pedales automáticos con las calas mal ajustadas son una de las principales causas de dolor de rodilla. Una alineación incorrecta puede forzar una torsión constante en la articulación. Asegúrate de que las calas están alineadas con la dirección natural de tu pie, que los tornillos están apretados al par correcto (normalmente 6-8 Nm) y que usas zapatillas con una suela suficientemente rígida para distribuir la presión.

Escrito por Manuel Alcaraz, Fisioterapeuta Deportivo y Biomecánico especializado en Ciclismo (Bike Fitter). Experto en ergonomía, prevención de lesiones y fisiología del ejercicio asistido.