
Llegar al trabajo sin sudar pero habiendo hecho ejercicio no depende del nivel de asistencia que elijas, sino de entender tu e-bike como una herramienta biomecánica precisa.
- La elección entre sensor de par y de cadencia determina si la asistencia es una extensión natural de tu fuerza o un empuje artificial, con implicaciones directas en tus rodillas.
- Configurar la asistencia según tu frecuencia cardíaca (Zona 2) es más efectivo para quemar grasas y mejorar la resistencia que simplemente usar el modo «Eco».
- Un Factor Q elevado, común en e-bikes con motores anchos, puede ser la causa oculta de tu dolor de rodilla al forzar una alineación incorrecta de la pierna.
Recomendación: Deja de pensar en el sistema PAS como un acelerador y empieza a usarlo como un entrenador personal, calibrando sus ajustes para optimizar cada pedalada en función de tu cuerpo y el terreno.
Para el ciclista urbano que enfrenta más de 20 kilómetros diarios, la bicicleta eléctrica es una promesa de equilibrio: la posibilidad de hacer ejercicio cardiovascular sin llegar empapado en sudor a la oficina. Sin embargo, muchos usuarios descubren una realidad más compleja, marcada por una fatiga inesperada, tirones molestos o incluso dolores articulares. La causa raíz no suele estar en el esfuerzo en sí, sino en una profunda incomprensión de la tecnología que se supone debe ayudar: el Sistema de Asistencia al Pedaleo (PAS).
La creencia popular reduce el PAS a un simple «interruptor» con varios niveles de ayuda. Se asume que menos asistencia equivale a más ejercicio y viceversa. Esta visión es peligrosamente simplista. Desde una perspectiva biomecánica, el sistema PAS no es solo un motor; es un complejo interlocutor que dialoga constantemente con tu cuerpo. La calidad de este diálogo —la forma en que el motor interpreta tu intención y entrega la potencia— tiene un impacto mucho mayor en tu fatiga y salud articular que la simple cantidad de vatios que proporciona.
El problema es que la mayoría de los sistemas no están optimizados de fábrica para tu fisiología o tus objetivos específicos. La sensación de «empujón» frente a un pedaleo natural, el retardo del motor en una cuesta o la aparición de dolor de rodilla no son fatalidades, sino síntomas de una mala calibración en la interacción hombre-máquina. Entender los mecanismos que rigen esta relación es fundamental.
Este análisis no se centrará en qué marca es mejor, sino en el «porqué» de las sensaciones que experimentas. Desglosaremos los componentes clave del sistema PAS, desde el tipo de sensor hasta la configuración del par motor, para darte el conocimiento necesario para transformar tu e-bike de un simple medio de transporte a una herramienta de entrenamiento precisa y ergonómica, perfectamente alineada con tu objetivo de un trayecto saludable y eficiente.
A continuación, exploraremos en detalle los aspectos técnicos y biomecánicos que definen tu experiencia sobre la e-bike. Este desglose te permitirá tomar el control de tu fatiga y rendimiento.
Sommaire : Guía analítica del sistema PAS para optimizar tu trayecto diario en e-bike
- Sensor de par o de cadencia: cuál elegir si tienes problemas de rodilla
- El «lag» del motor en cuestas: cómo anticiparse para no quedarse clavado
- Por qué instalar un gatillo acelerador convierte tu bici en ilegal en España
- Cómo configurar los niveles de asistencia para maximizar el ejercicio cardiovascular
- Síntomas de que tu sistema PAS está fallando y corta la potencia
- La sensación de «empujón» vs pedaleo natural: qué prefieren los ciclistas puristas
- Por qué mucho par motor puede sentirse «a tirones» si no está bien gestionado
- Dolor de rodilla en e-bike: cómo el Factor Q del motor ancho afecta a tu pedaleo
Sensor de par o de cadencia: cuál elegir si tienes problemas de rodilla
La elección del sensor es el factor más determinante en la sensación de pedaleo y, desde una perspectiva biomecánica, en la salud de tus articulaciones. No es una simple preferencia, sino una decisión con consecuencias directas sobre cómo se transmite la fuerza de tus piernas a la bicicleta. Un sensor de cadencia funciona como un interruptor on/off: detecta que los pedales están girando y activa el motor al nivel de asistencia preseleccionado. No mide la fuerza que aplicas. Esto puede generar una asistencia poco natural, especialmente perjudicial para las rodillas, ya que el motor puede entregar toda su potencia aunque tú solo estés girando los pedales suavemente, creando una carga articular innecesaria.
Por el contrario, un sensor de par (o torque) mide la fuerza que ejerces sobre los pedales en tiempo real. La asistencia es proporcional a tu esfuerzo: si pedaleas con fuerza, el motor ayuda más; si pedaleas suave, la ayuda es mínima. Esta respuesta dinámica crea una experiencia de pedaleo intuitiva y orgánica, muy similar a la de una bicicleta convencional pero con una «ayuda inteligente». Para alguien con problemas de rodilla, esta es la opción superior. Permite un control preciso de la carga sobre la articulación, evitando los picos de fuerza artificiales que genera un sensor de cadencia al activarse.
Además, el sensor de par optimiza la autonomía de la batería. Al entregar potencia solo cuando es necesaria, el consumo es más eficiente. En una bajada, por ejemplo, donde no aplicas fuerza, el motor permanece inactivo, mientras que un sistema de cadencia podría seguir empujando innecesariamente. Aunque las bicicletas con sensor de par suelen tener un coste inicial más elevado, la inversión se justifica por una mejor experiencia de conducción, una mayor protección articular y una gestión más inteligente de la energía.
El «lag» del motor en cuestas: cómo anticiparse para no quedarse clavado
Uno de los momentos más frustrantes para un ciclista de e-bike es el arranque en una pendiente pronunciada, como en un semáforo en cuesta. Sientes que pedaleas en vacío durante una fracción de segundo antes de que el motor se active, un fenómeno conocido como «lag» o retardo. Este problema es casi exclusivo de los sistemas con sensor de cadencia. Debido a su diseño, el sensor necesita detectar una rotación completa o parcial de las bielas para enviar la señal al motor. Ese pequeño instante puede ser suficiente para perder el equilibrio o tener que hacer un esfuerzo desmesurado para iniciar la marcha.
Para un *commuter*, esto no es solo una molestia, sino un factor de fatiga y riesgo. Anticiparse es clave. La técnica más efectiva es la pre-carga del pedal. Antes de soltar los frenos, coloca el pedal en la posición de arranque (aproximadamente a las 2 en punto) y aplica una presión firme. Esto «prepara» al sistema. En el momento en que sueltas el freno y terminas de empujar el pedal, el sensor de cadencia detecta el movimiento casi instantáneamente, minimizando el lag. Combinar esta técnica con la selección de una marcha más ligera antes de detenerte te asegurará un arranque suave y sin esfuerzo, manteniendo una cadencia alta desde el primer momento.

Los sistemas con sensor de par, por otro lado, eliminan este problema de raíz. Como reaccionan a la presión y no al movimiento, la asistencia se activa en el mismo instante en que empiezas a ejercer fuerza sobre el pedal, incluso si la bicicleta está completamente parada. Esta respuesta inmediata proporciona una sensación de control total, especialmente valiosa en el tráfico urbano denso y en terrenos con desniveles constantes. La ausencia de lag es una de las mayores ventajas cualitativas de los sensores de par, traduciéndose en una conducción más segura y menos estresante.
Por qué instalar un gatillo acelerador convierte tu bici en ilegal en España
La tentación de instalar un gatillo o acelerador para no tener que pedalear es grande, pero en España, esta modificación transforma radicalmente el estatus legal de tu vehículo. La normativa es inequívoca: una bicicleta de pedaleo asistido (EPAC) legal debe cumplir tres requisitos fundamentales: el motor solo puede asistir mientras se pedalea, la potencia nominal no puede superar los 250W y la asistencia debe cortarse al alcanzar los 25 km/h. La Dirección General de Tráfico (DGT) lo deja claro, como se extrae de su normativa. Como autoridad en la materia, la DGT establece que la asistencia es un complemento al pedaleo, no un sustituto.
Una de las características inherentes de las bicicletas eléctricas es su sistema de pedaleo asistido. Este diseño implica que el motor únicamente presta ayuda mientras el ciclista está pedaleando. En ningún caso se permite la incorporación de aceleradores que propulsen la bicicleta sin que se esté pedaleando.
– Dirección General de Tráfico, Normativa DGT 2025
Al instalar un acelerador que permite el avance sin pedalear, la bicicleta deja de ser una EPAC. Automáticamente, los vehículos con acelerador pasan a estar considerados vehículos de motor tipo L1e-A, es decir, ciclomotores. Este cambio de categoría conlleva una serie de obligaciones legales que la mayoría de usuarios desconoce y que pueden acarrear multas de hasta 1.000€ si no se cumplen.
La siguiente tabla resume las diferencias fundamentales y las exigencias que implica esta modificación, según la información recopilada de fuentes como Linea Directa, que analiza la normativa de la DGT.
| Característica | Bicicleta Eléctrica Legal (EPAC) | Ciclomotor (con acelerador) |
|---|---|---|
| Potencia máxima | 250W | >250W o con acelerador |
| Velocidad asistida | Hasta 25 km/h | Hasta 45 km/h |
| Matriculación | No necesaria | Obligatoria |
| Seguro | Recomendado | Obligatorio |
| Permiso conducción | No necesario | AM o superior |
| ITV | No necesaria | Obligatoria |
| Multa sin cumplir requisitos | N/A | Hasta 1.000€ |
Para el *commuter* que busca simplicidad y evitar problemas, la conclusión es clara: la modificación no merece la pena. Mantener la bicicleta dentro de la categoría EPAC garantiza una movilidad ágil, económica y libre de las cargas administrativas de un vehículo a motor.
Cómo configurar los niveles de asistencia para maximizar el ejercicio cardiovascular
El error más común es pensar que para hacer ejercicio hay que usar el nivel de asistencia más bajo posible. Desde un punto de vista fisiológico, el objetivo no es «sufrir» más, sino mantener el cuerpo en una zona de esfuerzo específica y controlada. Para un *commuter* que quiere mejorar su salud cardiovascular y quemar grasas sin llegar agotado, la clave es trabajar en la Zona 2 de frecuencia cardíaca. Esta es la franja de intensidad (aproximadamente 60-70% de tu frecuencia cardíaca máxima) donde el cuerpo utiliza principalmente la grasa como fuente de energía y se construyen las bases de la resistencia aeróbica.
El sistema PAS es tu mejor aliado para mantenerte en esta zona. En lugar de elegir un nivel de asistencia fijo, debes ajustarlo dinámicamente para que tu corazón se mantenga en el rango objetivo. En terreno llano, el modo «Eco» puede ser suficiente. Sin embargo, al afrontar una cuesta, si mantienes el modo bajo, tu frecuencia cardíaca se disparará a Zona 4 o 5 (esfuerzo máximo), saliendo del objetivo de quema de grasas y generando una fatiga innecesaria. En ese momento, debes aumentar la asistencia a «Tour» o «Sport» para que el motor asuma parte del esfuerzo y tu corazón permanezca en Zona 2. Un estudio de Specialized demostró que, con la asistencia adecuada, ciclistas de e-bike mantenían una frecuencia cardíaca de 144,9 ppm, muy similar a los 154,8 ppm de ciclistas en bicis musculares, permaneciendo ambos en la misma zona de entrenamiento efectivo.

Utilizar un pulsómetro de muñeca o de pecho es fundamental para aplicar esta estrategia. Te permite monitorizar tu esfuerzo en tiempo real y usar los niveles de asistencia como un «cambio de marchas» para tu corazón, asegurando que cada trayecto sea una sesión de entrenamiento productiva y controlada. El objetivo no es evitar el esfuerzo, sino modularlo inteligentemente.
Plan de acción: Optimizar tu entrenamiento cardiovascular
- Calcula tu Zona 2: Usa la fórmula (220 – tu edad) para estimar tu frecuencia cardíaca máxima (FCM). Tu Zona 2 se sitúa entre el 60% y el 70% de esa cifra.
- Equipa un monitor: Utiliza un pulsómetro para tener datos en tiempo real de tu esfuerzo durante el trayecto.
- Ajusta la asistencia dinámicamente: En llano, usa modos bajos (Eco). En cuestas, aumenta la asistencia (Tour, Sport) para evitar que tu pulso supere el límite superior de la Zona 2.
- Establece una duración: Para obtener beneficios, las sesiones en Zona 2 deben durar al menos 45-60 minutos. Intenta realizar 3-4 sesiones por semana.
- Incluye tramos sin asistencia: En zonas seguras y llanas, prueba a desconectar el motor durante unos minutos para fortalecer tu condición física base y aumentar la intensidad de forma controlada.
Síntomas de que tu sistema PAS está fallando y corta la potencia
Cuando la asistencia del motor se corta de forma inesperada, la primera reacción es pensar en una avería. Sin embargo, es crucial diferenciar entre un fallo real y el comportamiento normal del sistema, especialmente en España, donde la normativa impone límites estrictos. El síntoma más común y malinterpretado es la sensación de «chocar contra un muro» al superar los 25 km/h. Esto no es un fallo. Según la normativa vigente de la DGT, la asistencia debe desactivarse progresivamente al alcanzar esa velocidad. El contraste entre el pedaleo asistido y el esfuerzo requerido para mover una bicicleta de más de 20 kg sin ayuda es tan grande que se percibe como un corte brusco.
No obstante, existen síntomas que sí pueden indicar un problema real en el sistema PAS. Uno de ellos son los tirones o una entrega de potencia intermitente a velocidades constantes y por debajo de 25 km/h. Esto puede deberse a un sensor de pedaleo sucio, dañado o mal alineado con el disco de imanes. Si los imanes están sucios o alguno se ha caído, el sensor no recibe una señal continua y el motor se activa y desactiva erráticamente. Otra señal de alerta es un retraso anómalo y constante en la activación de la asistencia, incluso en llano, que no se soluciona con las técnicas de anticipación.
Finalmente, un corte total de la asistencia que no se recupera puede deberse a múltiples factores: una conexión de cable suelta entre el motor, la batería y el display; un sobrecalentamiento del motor (común en verano si se abusa de los modos de alta potencia en cuestas largas); o un fallo en la propia batería o en el controlador. Ante estos síntomas persistentes, es recomendable realizar una revisión básica de la limpieza de los sensores y la firmeza de las conexiones. Si el problema continúa, acudir a un servicio técnico especializado es la opción más segura para diagnosticar y resolver la avería sin causar daños mayores.
La sensación de «empujón» vs pedaleo natural: qué prefieren los ciclistas puristas
Para un ciclista experimentado o «purista», la transición a una e-bike puede ser chocante. La crítica más frecuente se centra en la sensación artificial de «empujón» que proporcionan muchos sistemas, una percepción que rompe con la conexión directa entre el esfuerzo y el avance. Esta sensación es característica de los sistemas con sensor de cadencia, que entregan una potencia fija independientemente de la fuerza aplicada, creando una aceleración a veces brusca y poco intuitiva. Es como si alguien te empujara por la espalda en lugar de ayudarte a pedalear.
En cambio, los sistemas con sensor de par son los que logran convencer a los más escépticos. Estos sistemas emulan la experiencia del ciclismo tradicional de una forma sorprendentemente fiel. El motor no empuja, sino que amplifica tu propia fuerza. Como describe un usuario, el motor detecta cuándo aplicas fuerza con firmeza y comienza a funcionar de inmediato, proporcionando una experiencia más similar al ciclismo tradicional. Esta respuesta instantánea y proporcional hace que la bicicleta se sienta como una extensión de tu cuerpo, no como un vehículo motorizado.
La sofisticación de estos sistemas permite además una personalización muy detallada. Algunos fabricantes ofrecen múltiples niveles de asistencia que no son solo «más o menos potencia», sino diferentes ratios de amplificación de tu propio esfuerzo. Por ejemplo, según especificaciones de Eleglide para su modelo Citycrosser, el nivel 1 puede amplificar tu potencia en un 20%, mientras que el nivel 5 la amplifica en un 200%. Esto permite al ciclista elegir si quiere una ayuda sutil para mantener la velocidad o un apoyo contundente para superar una rampa imposible, pero siempre manteniendo la sensación de que es él quien controla la bicicleta. Esta capacidad de modular la experiencia es lo que finalmente atrae a los puristas: la tecnología no los reemplaza, sino que aumenta sus capacidades.
Por qué mucho par motor puede sentirse «a tirones» si no está bien gestionado
Un par motor elevado (medido en Newton-metro, Nm) es a menudo un argumento de venta, prometiendo una gran capacidad para subir cuestas. Sin embargo, un par alto mal gestionado por el sistema PAS puede resultar en una experiencia de conducción desagradable y «a tirones». Este fenómeno, a veces llamado «efecto látigo», es especialmente notorio en bicicletas con sensor de cadencia y motores potentes. Cuando el sensor detecta el movimiento del pedal, el controlador puede liberar una gran cantidad de par de golpe, provocando una sacudida que impulsa la bicicleta hacia adelante de forma brusca y discordante.
Esta entrega de potencia poco progresiva no solo es incómoda, sino que también puede ser peligrosa en maniobras a baja velocidad o sobre superficies resbaladizas. Además, somete a la transmisión (cadena, cassette y plato) a un estrés mecánico considerable, acelerando su desgaste. La sensación de sacudida se intensifica en los niveles de asistencia más altos, donde el motor está configurado para entregar su máxima potencia lo más rápido posible. Es una de las principales razones por las que muchos usuarios, incluso con motores potentes, terminan usando solo los modos de asistencia más bajos para evitar esta respuesta abrupta.
Para suavizar esta entrega de potencia, la clave está en la cadencia de pedaleo. Mantener una cadencia constante y relativamente alta (entre 80-90 rpm) ayuda al controlador a modular la potencia de forma más fluida. Usar activamente los cambios de la bicicleta es fundamental: en lugar de confiar en que el motor haga todo el trabajo en una marcha dura, reduce a una marcha más ligera antes de una cuesta. Esto permite que el motor trabaje en su rango óptimo y que la entrega de potencia sea más progresiva. Los sistemas más avanzados, especialmente los que integran un sensor de par, gestionan mucho mejor el par motor, liberándolo de manera proporcional al esfuerzo del ciclista y eliminando casi por completo la sensación de tirones.
Puntos clave a recordar
- La elección del sensor (par vs. cadencia) es más importante que la potencia del motor para el confort y la salud articular.
- La asistencia debe ser una herramienta dinámica para mantenerte en tu zona de frecuencia cardíaca objetivo, no un ajuste fijo.
- Un Factor Q ancho es una causa biomecánica común y subestimada del dolor de rodilla en ciclistas de e-bike.
Dolor de rodilla en e-bike: cómo el Factor Q del motor ancho afecta a tu pedaleo
Cuando un ciclista experimenta dolor de rodilla en una e-bike, a menudo culpa al esfuerzo o a una mala posición del sillín. Sin embargo, una de las causas más frecuentes y menos conocidas es un factor biomecánico inherente a muchas bicicletas eléctricas: el Factor Q. Este término se refiere a la distancia horizontal entre los puntos de anclaje de los pedales en las bielas. En las e-bikes, especialmente las que tienen motores centrales, el volumen del motor obliga a ensanchar esta distancia. Como resultado, según análisis biomecánico del taller Bike & Roll, el Factor Q puede aumentar de ~150 mm en una bici de carretera a más de 180 mm en una e-bike.
Este ensanchamiento, aunque parezca pequeño, obliga al ciclista a pedalear con los pies más separados de lo que sería su alineación natural. Esto rompe la línea recta ideal que debería existir entre la cadera, la rodilla y el tobillo. Para compensar, las rodillas tienden a desviarse hacia adentro (movimiento en valgo) o hacia afuera (movimiento en varo) durante la pedalada. Este movimiento lateral repetido miles de veces durante un trayecto de 20 km genera una tensión anormal en los ligamentos y tendones de la rodilla, pudiendo provocar inflamación y dolor, típicamente en la cara interna o externa de la articulación.
Si sientes molestias, puedes realizar un sencillo auto-diagnóstico. Pedalea en un rodillo frente a un espejo o grábate en vídeo desde atrás. Observa si tus rodillas describen una trayectoria vertical limpia o si se desplazan lateralmente en cada pedalada. Si detectas un movimiento anómalo, es muy probable que un Factor Q excesivo sea el culpable. La solución pasa por consultar a un biomecánico profesional. Algunas opciones incluyen el uso de bielas específicas para e-bikes con un Factor Q más optimizado o la instalación de pedales con ejes de diferentes longitudes para corregir la postura y realinear la articulación.
Ahora que comprendes la intrincada relación entre el sistema PAS, tu cuerpo y tu rendimiento, estás equipado para tomar el control. El objetivo final es calibrar tu bicicleta no según sus especificaciones de fábrica, sino según tu propia fisiología. Evaluar la configuración de tu e-bike actual o futura bajo este prisma biomecánico es el siguiente paso lógico para garantizar trayectos eficientes, saludables y libres de fatiga.
Preguntas frecuentes sobre el sistema PAS y sus efectos
¿Por qué siento un ‘muro’ al alcanzar 25 km/h?
Al llegar a 25 km/h el motor se desactiva por limitación legal en España, creando una sensación de pedalear contra un muro. Esto es normal y no indica un fallo del sistema.
¿Qué significa cuando el motor da tirones o se activa de forma brusca?
El sensor PAS continúa monitorizando y ajustando la asistencia de manera dinámica, pero si hay retrasos en la respuesta puede indicar problemas en el sensor, como suciedad o desalineación, o la necesidad de una calibración.
¿Puede el calor extremo afectar al rendimiento del motor?
Sí, especialmente en el verano español con temperaturas altas, el motor puede entrar en modo de protección térmica para evitar daños. Esto se traduce en una reducción gradual de la potencia. Es recomendable evitar los modos de asistencia más altos en las horas centrales del día en condiciones de calor extremo.