
El ajuste perfecto de una bolsa de cuadro en una e-bike no es un problema de compra, sino un proyecto de ingeniería a medida que puedes liderar tú mismo.
- Las bolsas estándar se pueden adaptar a cuadros gruesos con extensores de velcro, anclajes de goma o incluso sistemas magnéticos.
- La clave para no bloquear puertos o la extracción de la batería reside en el uso de plantillas, configuraciones modulares y bolsas de media altura.
- La inversión en una bolsa a medida se justifica cuando necesitas maximizar cada litro de capacidad para rutas largas, obteniendo una integración perfecta.
Recomendación: Deja de buscar una bolsa genérica que «más o menos» encaje y empieza a diseñar la solución de carga que tu bicicleta eléctrica específica se merece.
Te entiendo perfectamente. Has invertido en una e-bike increíble, lista para la aventura, pero te enfrentas a una frustración que los ciclistas «acústicos» no conocen: encontrar una bolsa de cuadro que se adapte al voluminoso tubo diagonal que aloja la batería. Las correas de velcro se quedan cortas, la bolsa roza con la pintura, bloquea el puerto de carga o, peor aún, impide sacar la batería. El mercado parece ofrecer cientos de opciones, pero ninguna parece diseñada pensando en la arquitectura específica de una e-bike moderna. Es un problema de diseño fundamental que convierte la preparación de una ruta de bikepacking en un auténtico rompecabezas.
La mayoría de los consejos se limitan a «mide bien» o «usa cinta protectora», soluciones superficiales que no atacan la raíz del problema. Pero, ¿y si el enfoque estuviera equivocado? Como diseñador de equipamiento de aventura, he aprendido que cuando el estándar no funciona, la solución no es seguir buscando, sino crear. La clave no está en encontrar la bolsa perfecta, sino en adoptar una mentalidad de ingeniero para adaptar, modificar y optimizar el sistema de carga a las particularidades de tu montura. No se trata de comprar un producto, sino de diseñar una solución.
Este artículo no es un catálogo de productos. Es un manual de taller. Te guiaré a través de las mismas técnicas que uso para equipar las e-bikes más complejas. Aprenderás a solucionar los problemas de anclaje, a garantizar el acceso a los componentes eléctricos, a proteger tu inversión y a distribuir el peso de forma inteligente. Pasaremos de la frustración de la incompatibilidad a la satisfacción de una solución a medida, perfectamente integrada con tu bicicleta. Veremos desde modificaciones sencillas hasta cuándo es el momento de encargar una pieza única, dándote el control total sobre tu equipamiento.
A continuación, desglosaremos cada uno de estos desafíos, ofreciendo soluciones prácticas y probadas en el terreno. Este es el camino para transformar tu e-bike en una máquina de bikepacking verdaderamente optimizada.
Sumario: Cómo convertir tu e-bike en la máquina de bikepacking perfecta
- Velcros cortos: el problema principal de las bolsas estándar en e-bikes y cómo solucionarlo
- Usar bolsas de cuadro sin bloquear el puerto de carga o el botón de encendido
- Evitar que las correas de la bolsa lijen el cuadro por la vibración y el peso
- Qué llevar en la bolsa de cuadro para mejorar el centro de gravedad de la e-bike
- Cuándo merece la pena encargar una bolsa a medida para aprovechar el triángulo del cuadro
- Opciones compactas y seguras para llevar en la alforja sin cargar un ladrillo
- Cómo configurar el equipaje de bikepacking para no tapar la extracción de la batería
- Gestión de la energía en rutas de bikepacking de varios días sin enchufes garantizados
Velcros cortos: el problema principal de las bolsas estándar en e-bikes y cómo solucionarlo
El primer obstáculo, y el más evidente, es puramente mecánico. Los tubos diagonales de las e-bikes, diseñados para albergar baterías de 500Wh, 625Wh o incluso 750Wh, tienen un perímetro que duplica o triplica el de un cuadro convencional. Las bolsas de bikepacking estándar simplemente no están diseñadas para esta escala. Sus correas de velcro, de 20 a 25 mm de ancho, se quedan cortas, imposibilitando un anclaje seguro. Afrontar esto no requiere una bolsa nueva, sino un poco de ingeniería de adaptación. En lugar de ver las correas como un límite, las vemos como un componente reemplazable o extensible.
La solución más directa es fabricar tus propios extensores. Comprar tiras de velcro industrial de alta resistencia en una ferretería te permite crear extensiones a la medida exacta que necesitas. Pero podemos ir más allá. Para un anclaje verdaderamente robusto, especialmente en terreno técnico donde las vibraciones son constantes, las correas de goma tipo Voile son una mejora sustancial. Ofrecen una tensión elástica que absorbe impactos y mantiene la bolsa firmemente pegada al cuadro, minimizando el movimiento lateral. Sustituir las hebillas de plástico por unas de liberación rápida también facilita enormemente el montaje y desmontaje, un detalle que se agradece al final de un largo día de ruta.
Para quienes buscan la solución más elegante y avanzada, la interfaz cuadro-bolsa puede reinventarse por completo. Los sistemas de anclaje magnético como los de Fidlock eliminan la necesidad de correas alrededor de los tubos principales. Se instala una base en los anclajes del portabidón y la bolsa se acopla magnéticamente con un simple gesto. Esta es la solución definitiva para cuadros de carbono con formas complejas o acabados delicados, ya que el contacto es mínimo y la sujeción, impecable. La imagen a continuación muestra la precisión de este tipo de sistemas.

Como se puede apreciar, estos sistemas transforman la interacción con el equipaje. No se trata solo de sujetar, sino de integrar. Cada una de estas modificaciones, desde la más sencilla hasta la más tecnológica, te devuelve el control sobre el equipamiento, permitiéndote adaptar una bolsa de alta calidad a un cuadro para el que, en teoría, no fue diseñada. Es el primer paso para construir tu ecosistema de carga a medida.
Usar bolsas de cuadro sin bloquear el puerto de carga o el botón de encendido
Una vez resuelto el anclaje, surge el segundo desafío específico de las e-bikes: la interferencia electrónica. Colocar una bolsa de cuadro que cubra el botón de encendido, el display o, más críticamente, el puerto de carga, es un error de diseño que puede arruinar una jornada. La localización de estos elementos varía enormemente entre fabricantes e incluso modelos, haciendo que una bolsa perfecta para una Orbea Rise sea un desastre en una Specialized Turbo Levo. La clave aquí es la planificación y la creación de una matriz de compatibilidad antes de cualquier compra o modificación.
El método más eficaz y artesanal, desarrollado por talleres especializados, es la técnica de la plantilla de cartón. Consiste en crear un modelo 2D exacto del triángulo de tu cuadro, marcando con precisión la ubicación de cada puerto, botón, tornillo de portabidón y las guías de los cables. Esta plantilla física se convierte en tu herramienta de diseño definitiva. Con ella, puedes «probar» virtualmente cualquier bolsa que veas online, superponiendo sus dimensiones a tu plantilla para identificar conflictos. Como demuestra un taller valenciano, este simple proceso ha reducido las devoluciones de bolsas incompatibles en un 90%, ahorrando tiempo y dinero tanto a ciclistas como a tiendas.
Basándonos en esta idea, podemos explorar distintas configuraciones. Si el puerto de carga está en un lateral, una bolsa con cremallera de apertura en el lado opuesto es ideal. Si está en la parte superior del tubo diagonal, una configuración modular con dos bolsas más pequeñas (una en el tubo superior y otra en el del sillín) puede dejar el espacio justo para el acceso. Para entender mejor estas variaciones, la siguiente tabla muestra ejemplos comunes en el mercado español.
| Marca/Modelo | Ubicación Puerto | Bolsa Compatible | Modificación Necesaria |
|---|---|---|---|
| Orbea Rise | Tubo inferior frontal | Bolsa parcial superior | No |
| BH AtomX | Lateral tubo diagonal | Bolsa con apertura lateral | Corte de 5x3cm |
| Mondraker Crafty | Superior tubo diagonal | Bolsa dividida/modular | No |
| Specialized Turbo Levo | Tubo inferior posterior | Bolsa media altura | No |
Esta tabla ilustra cómo la arquitectura de la e-bike dicta la estrategia de equipaje. En algunos casos, una pequeña modificación en la bolsa, como un ojal reforzado para pasar un cable, es suficiente. En otros, la elección de un tipo de bolsa completamente diferente es la única vía. La configuración modular, como se ve en la imagen, es una de las soluciones más versátiles y elegantes para mantener la funcionalidad intacta.

Evitar que las correas de la bolsa lijen el cuadro por la vibración y el peso
Un cuadro de carbono o aluminio con una pintura de alta calidad es una obra de arte, y ver cómo las correas de una bolsa, cargada con peso y sometida a la vibración constante del terreno, la van «lijando» hasta dejar una marca mate y antiestética es doloroso. Este es un problema universal del bikepacking, pero se agrava en las e-bikes. El mayor peso del conjunto y las velocidades medias más altas intensifican las micro-vibraciones, acelerando el desgaste en la interfaz cuadro-bolsa. La protección no es una opción, es una necesidad, y existen soluciones para todos los presupuestos y niveles de exigencia.
La solución más básica y económica es usar parches de una cámara de aire vieja, pegados en los puntos de contacto. Es eficaz a corto plazo, pero requiere reemplazo frecuente. Un paso adelante es la cinta vulcanizada (como la 3M 2228), que ofrece mayor durabilidad y resistencia al barro y al agua. Sin embargo, para una protección casi invisible y duradera, los films protectores adhesivos, conocidos como «cinta de helicóptero», son el estándar de oro. Estos films transparentes y gruesos se aplican directamente sobre la pintura y absorben la abrasión sin dejar rastro al retirarlos.
Para una protección integral, existen kits precortados a medida para modelos específicos de bicicleta, como los de Invisiframe o Dyedbro, que además ofrece opciones con diseños para personalizar tu bici. La elección depende del valor de tu cuadro y del tipo de uso que le das. Aquí tienes una comparativa para ayudarte a decidir, con precios orientativos para el mercado español.
Para una protección robusta y duradera, aquí tienes una comparativa de las opciones más populares en el mercado:
| Tipo Protector | Precio | Durabilidad | Instalación | Resistencia Barro |
|---|---|---|---|---|
| Parches cámara aire reciclada | 0€ | 3-6 meses | Muy fácil | Media |
| Cinta vulcanizada 3M | 8-12€ | 6-12 meses | Fácil | Alta |
| Film helicóptero genérico | 15-25€ | 12-18 meses | Media | Muy alta |
| Invisiframe kit completo | 40-60€ | 2-3 años | Compleja | Excelente |
| Dyedbro protector diseño | 35-45€ | 18-24 meses | Media | Muy alta |
Para un blindaje máximo en las peores condiciones, recomiendo la técnica del «sándwich anti-vibración»: consiste en aplicar primero el film adhesivo sobre el cuadro, y encima de este, una pequeña pieza de neopreno o cámara de aire justo donde apoya la correa. De esta forma, la correa roza contra la goma, y la goma descansa sobre el film protector, creando una doble barrera que anula casi por completo el desgaste. Es una solución de taller que garantiza que tu cuadro se mantenga impecable kilómetro tras kilómetro.
Qué llevar en la bolsa de cuadro para mejorar el centro de gravedad de la e-bike
La bolsa de cuadro no es solo un contenedor; es una herramienta para optimizar la dinámica de la bicicleta. En una e-bike, donde el motor y la batería ya establecen un centro de gravedad bajo y centrado, la bolsa de cuadro es la aliada perfecta para reforzar esta ventaja. A diferencia de las alforjas traseras, que añaden un efecto péndulo, o las bolsas de manillar, que afectan a la dirección, el peso en el triángulo del cuadro mejora la estabilidad y la tracción. Como se ha demostrado en rutas técnicas, las bolsas de bikepacking permiten que el peso vaya más centrado que en las alforjas, mejorando la maniobrabilidad en caminos estrechos y sin asfaltar.
La estrategia de carga debe ser deliberada. El principio es simple: lo más pesado, lo más abajo posible. Esto significa que los objetos densos como la multiherramienta, una bomba compacta, eslabones de cadena o una cámara de repuesto deben ir en la parte inferior de la bolsa, pegados al eje de pedalier. Esto contribuye a bajar aún más el centro de gravedad, haciendo que la bici se sienta más plantada en curvas y descensos técnicos. Los objetos de peso medio, como el kit de mechas tubeless, parches o bridas, pueden ocupar la zona central. La parte superior, cerca del tubo horizontal, se reserva para lo más ligero y de acceso frecuente: barritas energéticas, guantes o un cortavientos compacto.
La estrategia incluso puede variar según la ruta. Para una Vía Verde llana, donde la maniobrabilidad es menos crítica, puedes priorizar la comodidad de acceso. Pero para una ruta de alta montaña como la Transpirenaica, cada gramo cuenta. Colocar la herramienta más pesada y los repuestos en la zona más baja posible marcará una diferencia notable en el manejo en trialeras. Para evitar el molesto «efecto coctelera», donde las herramientas golpean entre sí, es fundamental usar pequeñas bolsas organizadoras internas o incluso envolverlas en un trapo. Aquí tienes una configuración optimizada de un kit de reparaciones para e-bike:
Plan de carga: Kit de reparaciones esencial para e-bike optimizado por peso y posición
- Zona inferior (más pesado): Multiherramienta con tronchacadenas para 12v (aprox. 100g), bomba compacta con manómetro (aprox. 150g), cámara de repuesto (aprox. 120g).
- Zona media: Kit de mechas tubeless (aprox. 20g), eslabón rápido específico para tu transmisión (aprox. 5g), parches autoadhesivos (aprox. 10g).
- Zona superior (más ligero): Bridas reutilizables (aprox. 15g), un rollo pequeño de cinta americana (aprox. 30g), guantes de nitrilo (aprox. 5g).
- Bolsillo lateral (acceso rápido): Una pastilla de freno de repuesto (específica e-MTB, aprox. 20g) y un pequeño lubricante de cadena.
- Organización: Utilizar bolsas de tela ultraligeras (tipo «stuff sacks») para agrupar ítems y eliminar ruidos y vibraciones en terreno bacheado.
Cuándo merece la pena encargar una bolsa a medida para aprovechar el triángulo del cuadro
Llegamos al punto donde la adaptación deja paso a la creación. Después de intentar modificar bolsas estándar, te das cuenta de que el triángulo de tu cuadro, con sus suspensiones, ángulos extraños y la omnipresente batería, es único. Aquí es donde una bolsa a medida (custom) deja de ser un lujo y se convierte en la solución de ingeniería definitiva. Una bolsa diseñada específicamente para tu cuadro, talla y modelo maximiza cada centímetro cúbico de espacio, algo imposible de lograr con una opción genérica.
El principal beneficio es el aumento de la capacidad. Mientras que una bolsa estándar grande puede ofrecer 4 litros en un cuadro de e-bike talla M, una custom puede llegar a 6.5 litros o más, aprovechando recovecos que la opción genérica ignora. Este volumen extra es crucial en viajes de varios días. El análisis coste-beneficio es claro: si una bolsa a medida de 180€ te da 2.5 litros más que una estándar de 80€, estás pagando 40€ por cada litro adicional de espacio perfectamente integrado. Para un bikepacker serio, esa inversión se justifica rápidamente. Además, los fabricantes españoles de bolsas a medida como BikepackID son expertos en diseñar y fabricar bolsas bikepacking personalizadas para cuadros específicos, permitiendo añadir detalles como bolsillos específicos para baterías de GPS o pasacables sellados.
Encargar una bolsa a medida requiere un paso crucial: medir correctamente tu cuadro. Un error de un centímetro puede resultar en una bolsa inservible. Es un proceso que exige precisión de artesano. No basta con medir los lados del triángulo; hay que considerar factores dinámicos que a menudo se pasan por alto. Para asegurar el éxito, he aquí una guía de los errores más comunes a evitar al tomar medidas para un encargo.
Checklist de medición: 5 puntos clave para una bolsa a medida perfecta
- Verificar la compresión de la suspensión: Mide con la suspensión totalmente extendida y luego comprime el amortiguador un 30% (tu SAG habitual) para ver el espacio real disponible y evitar que la bolsa choque con el cuadro.
- Evaluar el movimiento de los cables: Gira el manillar de tope a tope. Asegúrate de que las fundas de los cambios y los frenos no se tensan ni rozan contra la zona donde irá la bolsa.
- Considerar el recorrido de la tija telescópica: Si usas tija «dropper», bájala a su posición más baja para garantizar que el cuello de la tija o su cableado no interfieren con la parte trasera de la bolsa.
- Planificar el espacio para los bidones: Coloca tus bidones en los portabidones y mide el espacio real que queda. Debes dejar un mínimo de 8 cm por encima de la boca del bidón para poder sacarlo y meterlo con comodidad.
- Simular la deformación con carga: Coloca una bolsa provisional o una de tela llena de libros en el cuadro para ver cómo se deforma el material con el peso. Esto te dará una idea más realista de los contornos y posibles puntos de roce.
Seguir estos pasos metódicamente es la diferencia entre el éxito y el fracaso de tu proyecto a medida. Una vez que tienes la plantilla de cartón (como vimos en la sección anterior) y has verificado estos puntos, estás listo para contactar a un artesano con la seguridad de que el resultado será una pieza que se fusiona con tu bicicleta.
Opciones compactas y seguras para llevar en la alforja sin cargar un ladrillo
Hemos hablado mucho del cuadro, pero ¿qué pasa con el «ladrillo»? El cargador de la e-bike es un elemento pesado y voluminoso que a menudo acaba relegado a una alforja o mochila, afectando al equilibrio. Afortunadamente, la industria está respondiendo con soluciones para aligerar esta carga. Los cargadores de viaje compactos son una excelente inversión. Según datos de los principales fabricantes, los cargadores de viaje para e-bike pesan entre 400-600g frente a los 800-1000g de los estándar, representando un ahorro de peso del 40-50%. Este medio kilo menos se nota, y mucho, al final de una larga jornada de pedaleo.
Sin embargo, la solución más inteligente a menudo no es llevar un cargador más ligero, sino no llevarlo en absoluto. Esto requiere un cambio de mentalidad hacia una gestión estratégica de la energía. Para rutas de un solo día, incluso largas, es posible planificar «paradas de carga» intermedias. Esta táctica es especialmente popular en España, con su rica cultura de bares y restaurantes.
Estudio de caso: Estrategia del ‘punto de carga intermedio’ en la Sierra de Madrid
Un colectivo de ciclistas de e-MTB en Madrid ha creado una red informal de más de 50 establecimientos «e-bike friendly» en rutas populares de la Sierra de Guadarrama. La estrategia es simple pero efectiva: planificar la parada del almuerzo en uno de estos puntos y aprovechar para cargar la batería. Durante una pausa de 60-90 minutos, un cargador estándar puede recuperar entre un 30% y un 50% de la carga. Esta «micro-carga» es a menudo suficiente para completar rutas de 80-100 km con grandes desniveles, eliminando por completo la necesidad de llevar el peso muerto del cargador. La planificación se hace a través de un mapa compartido, convirtiendo la gestión de la autonomía en parte de la aventura.
Esta estrategia convierte un problema logístico en una oportunidad para descubrir la gastronomía local. Requiere planificación previa, pero la recompensa es una bicicleta más ligera, más ágil y un viaje más agradable. Para viajes de varios días, esta táctica se puede combinar con la estancia en alojamientos que garanticen un punto de enchufe, haciendo innecesario llevar el cargador durante las etapas diarias.
Cómo configurar el equipaje de bikepacking para no tapar la extracción de la batería
Para rutas de varios días o para quienes simplemente prefieren cargar la batería en casa, garantizar un acceso rápido y sin obstáculos para su extracción es fundamental. Una bolsa de cuadro que bloquea el mecanismo de liberación o el recorrido de salida de la batería es un fallo de diseño inaceptable. La solución, de nuevo, reside en una configuración de equipaje inteligente y adaptada al sistema de extracción específico de tu e-bike.
Los sistemas de extracción varían: superior (en cuadros de barra baja), inferior (el sistema PowerTube de Bosch es el más común) o lateral. Cada uno requiere un enfoque diferente. Para una extracción inferior, la bolsa no puede ocupar todo el triángulo. La solución es optar por una bolsa de «media altura» que se fije al tubo superior y deje libre toda la parte inferior del tubo diagonal. Es crucial que esta bolsa tenga una base rígida interna para que no se «hunda» con el peso y acabe interfiriendo.
Para una extracción superior, el problema es el canal de salida. Aquí, una configuración «split-framebag» es ideal: se utilizan dos bolsas más pequeñas a cada lado del tubo superior o una bolsa estrecha que deje un pasillo central de al menos 10 cm. Si la extracción es lateral, la solución es más sencilla: basta con instalar la bolsa de cuadro con la cremallera de acceso principal en el lado opuesto al de la extracción de la batería. Usar cremalleras de doble cursor puede ofrecer aún más flexibilidad.
Independientemente del sistema, hay un consejo universal: antes de salir, marca los puntos clave de tu sistema de equipaje. Un pequeño trozo de cinta de color en la hebilla de liberación rápida principal o en la cremallera que debes abrir puede ahorrarte minutos de frustración, especialmente con guantes o en condiciones de poca luz. A continuación se detalla una guía práctica para estas configuraciones:
Guía de configuración: Adaptar tu equipaje al tipo de extracción de batería
- Extracción superior (barra baja): Utiliza dos bolsas laterales estrechas o una bolsa de tubo superior, dejando un canal central libre de al menos 10 cm para la salida de la batería.
- Extracción inferior (ej. PowerTube): Elige una bolsa de cuadro de media altura (máximo 15 cm desde el tubo superior). Asegúrate de que su base sea rígida para evitar que se deforme hacia abajo.
- Extracción lateral: Instala una bolsa de cuadro completo, pero asegúrate de que la apertura principal esté en el lado opuesto al de la extracción. Una cremallera de doble cursor te permitirá abrir solo la parte necesaria.
- Sistema semi-integrado: Combina una bolsa de tubo superior pequeña (2L) con bolsas en la horquilla (4L cada una). Esto libera completamente el triángulo principal del cuadro.
- Verificación final: Antes de una ruta larga, realiza una simulación completa: carga la bolsa con peso y practica la extracción y reinserción de la batería para confirmar que no hay interferencias.
Puntos clave a recordar
- El ajuste de una bolsa de cuadro en una e-bike es un desafío de ingeniería, no de compra.
- Modificar anclajes y usar protectores de calidad es esencial para un ajuste seguro y duradero que no dañe el cuadro.
- La distribución del peso dentro de la bolsa es crucial para mantener el excelente centro de gravedad de la e-bike.
Gestión de la energía en rutas de bikepacking de varios días sin enchufes garantizados
Entramos en el nivel experto del bikepacking con e-bike: la autonomía en la naturaleza, lejos de cualquier enchufe. Aquí, la gestión de la energía se convierte en el factor más crítico del viaje. No se trata solo de llevar el cargador, sino de optimizar cada vatio-hora y, en casos extremos, de ser energéticamente autosuficiente. El primer paso es dominar los modos de asistencia de tu motor. Rodar constantemente en modo Tour o Turbo es el camino más rápido al desastre. El modo Eco es tu mejor amigo, y aprender a usarlo eficientemente es un arte.
Optimizar el modo Eco no es solo seleccionarlo. Implica mantener una cadencia de pedaleo alta y constante (entre 80-90 rpm), anticipar el terreno para evitar aceleraciones bruscas y usar la inercia a tu favor. Según pruebas en condiciones reales, en modo Eco optimizado, una batería de 625Wh puede alcanzar 140-160km en terreno mixto, un 40% más que en modo Tour. Esta diferencia puede ser la que te permita llegar al siguiente pueblo con refugio.
Para aventuras realmente remotas, como cruzar los Pirineos o recorrer zonas despobladas de la España interior, la única garantía es llevar una segunda batería. Esta decisión añade un peso significativo (3-4 kg), por lo que su transporte debe ser cuidadosamente planificado. La peor opción es llevarla en una alforja trasera alta, pues eleva el centro de gravedad drásticamente. Lo ideal es transportarla en una mochila de hidratación específica para e-bikes, que cuentan con un compartimento reforzado y centrado en la espalda para una distribución de peso óptima. Como señala un análisis sobre la Transpirenaica, el peso de la batería extra se distribuye mejor, manteniendo el centro de gravedad bajo, crucial en conducción deportiva. Esta opción, aunque pesada, ofrece una tranquilidad total, permitiendo completar etapas de alta montaña sin la ansiedad de buscar un enchufe.
La combinación de una conducción ultra-eficiente en modo Eco y la capacidad de llevar una segunda batería de forma segura es lo que define al bikepacker de e-bike autosuficiente. Es la máxima expresión del control sobre tu aventura, donde los límites los pones tú, no la infraestructura eléctrica.
Ahora que posees el conocimiento técnico y la mentalidad de un diseñador, el siguiente paso es aplicar estos principios. Coge tu bicicleta, tu bolsa actual y una hoja de cartón, y empieza a diseñar la solución a medida que transformará tu experiencia de bikepacking.